Fundamentación

El objeto de estudio de la Maestría propuesta  es el amplio sector de las industrias culturales. Su investigación y su desarrollo a lo largo del siglo XX y en los primeros años del siglo XXI han motivado una gran cantidad de enfoques dado que se trata de un sector clave en la estructuración simbólica y económica de las sociedades contemporáneas. 

Vincent Mosco ha definido la versión de la economía política que trabaja desde esta mirada como el estudio de las relaciones sociales, en particular de las relaciones de poder, que constituyen de manera mutua la producción, distribución y consumo de recursos (1996 y 2009). A su vez Smythe (1983) defendía que el principal objetivo de aplicar la economía política a la comunicación debía ser evaluar la influencia de las agencias de comunicación en las políticas que las organizan y bajo las cuales operan, así como el estudio de la estructura y las políticas de los actores de comunicación en sus marcos sociales.

El estudio de las industrias culturales y sus sectores debe ser realizado en vinculación con el contexto social en el que se desarrollan. Para ello, es necesario identificar los elementos que constituyen las diferentes ramas, sus especificidades, lógicas de producción, distribución, puesta en circulación, consumos y valorización del capital. Como así también del modo en que son reguladas por el Estado y los objetivos que dichas acciones persiguen. El desarrollo capitalista se caracteriza por mercantilizar las distintas actividades sociales y la introducción de las relaciones capitalistas en el sector de la cultura y la comunicación se dio de manera diferenciada (Mastrini, Hercovisci y Bolaño, 2000). La industrialización de la mayoría de las actividades (y los resultados de su proceso) es estudiada por la economía política en general, mientras que la de la comunicación en particular por la visión crítica de la economía política de la información y la comunicación. Ante este panorama, el rescate de estudios sobre las relaciones de poder es necesario para que resulte posible contar con herramientas que den cuenta de las condiciones de producción, distribución e intercambio de/en las industrias culturales. Como sostiene Mosco (2009) la economía política y la comunicación son puntos de partida claves para estudiar el extenso ámbito de la vida social. El enfoque de la economía política de la comunicación es puerta de entrada a una gama de aproximaciones principales, como los estudios de las políticas públicas. “La economía política es una forma de entender la comunicación, y la mercantilización es un punto de partida para estudiar la economía política de la comunicación” (Mosco, 2009: 29).

Las industrias culturales constituyen un sector de actividad que sobresale tanto por su importancia como factor de estructuración de las sociedades contemporáneas, tomando en cuenta su rol simbólico y político, como por su crucial participación en el entramado económico de los países, especialmente en las últimas cuatro décadas. Las industrias culturales producen y diseminan contenidos que organizan las competencias culturales y simbólicas de las sociedades, a la vez que contribuyen a la reproducción del capital, condición básica para la producción y reproducción de las economías contemporáneas. En la Argentina de comienzos del siglo XXI, las industrias culturales aportan más del 4 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI). Esto significa, fundamentalmente, que la importancia económica del sector audiovisual, de la industria gráfica y de la industria de la música se aproxima, por ejemplo, a la de la industria automotriz. Si a las industrias culturales se le suman las actividades de telecomunicaciones, con las que existen cada vez más rutinas productivas en común por los procesos de convergencia tecnológica, se arriba a una cifra cercana al 6 por ciento del PBI argentino. Estas cifras se reproducen con ligeras diferencias en todo el hemisferio Occidental y en otras regiones del mundo. Las industrias culturales constituyen un mercado crecientemente global y comercial. La materialidad de las exportaciones, su impacto económico, deben tomarse como un indicador fundamental del desarrollo del país. La Maestría en Industrias Culturales es la primera de su tipo que aborda de manera focalizada la formación de profesionales y académicos especializados en el conocimiento de este sector. 

La Maestría “Industrias Culturales, políticas y gestión” en su modalidad virtual reconoce un antecedente directo, en la maestría que con el mismo nombre se dicta en modalidad presencial desde el año 2008 en la Universidad Nacional de Quilmes. La Maestría ha sido acreditada con categoría A por la CONEAU a fines del año 2016. 

El dictado en modalidad presencial ha permitido evaluar diversos aspectos pedagógicos mejorando la propuesta educativa.

Luego de varios años de dictado en modalidad presencial, la comisión de Maestría entiende que resulta oportuno y necesario agregar una oferta en modalidad a distancia. La justificación de esta medida, reside en que se trata de un tema de vacancia tanto en Argentina como en América Latina. Es una de las escasas ofertas que ofrecen completar estudios de posgrado de forma focalizada en esta área de estudios. 

La maestría en su modalidad presencial ha recibido en todos estos años numerosas muestras de interés, que no siempre pudieron concretarse debido a dificultadas logísticas. Entendemos que habiendo consolidado el dictado en modalidad presencial, es el momento oportuno para ampliar la oferta y el acceso en modalidad a distancia.

Por otra parte, varios profesores de la maestría, ya brindan cursos en modalidad a distancia en otras carreras de la Universidad, por lo que cuentan con experiencia en esta variante pedagógica.

Finalmente, se entiende que la modalidad a distancia permitirá un uso intensivo de los recursos pedagógicos on line, que se encuentran directamente relacionados con el propio objeto de estudio de la maestría: el análisis de las de las industrias culturales en el proceso de convergencia digital. 

Fundamentación con la institución

La creciente integración de las industrias culturales en la dinámica  económica global, torna imprescindible contar con conocimientos legales, económicos y políticos que promuevan su desarrollo democrático, pluralista y diverso.

La Maestría propuesta se articula con otros campos ya estructurados en forma de posgrados de la UNQ: Maestría en Ciencias Sociales y Humanidades, Maestría en Ciencia Tecnología y Sociedad, Doctorado en Ciencias Sociales y Humanas y la Especialización en Comunicación Digital Audiovisual.

Al mismo tiempo la Maestría se vincula con la Lic. en Comunicación Social de la UNQ y en su esfuerzo por comprender dentro de su estructura curricular el actual contexto de transformaciones relacionadas con las industrias de la cultura, la comunicación y la información

Finalmente se destaca la producción de conocimiento original referido a las industrias culturales y a las políticas de comunicación y cultura que se produce en la UNQ, a través de los proyectos y de programas de investigación referidos a la problemática general de la Maestría, que se desarrollan en el seno de la UNQ como parte de su política de I+D.

Como se ha señalado en el punto anterior, la Maestría propuesta reconoce una articulación directa con la “Maestría en Industrias Culturales, políticas y gestión”, modalidad presencial.

Vinculación con modelo pedagógico de la Secretaría de Posgrado (sistema a distancia)

El modelo pedagógico de la Secretaría de Posgrado en su vinculación a distancia trata la materialización de las relaciones entre  el  docente, el estudiante y el medio, o entorno. La maestría en Industrias Culturales adopta este modelo de la siguiente manera:

El núcleo del modelo está ocupado por el estudiante. Éste está rodeado por una primera capa conformada por tres pilares: la acción docente, las Tutorías, la Gestión Administrativa y el Soporte Técnico. Así, son los docentes, los tutores y el personal de atención y soporte quienes tienen un trato más inmediato, cotidiano y personalizado con los estudiantes.

La segunda capa que rodea al estudiante está integrada por tres áreas que son estratégicas: el Procesamiento Didáctico, la Gestión  Tecnológica y los procesos de Comunicación y Socialización que se dan dentro del entorno.

En ese sentido, el Procesamiento Didáctico trata la puesta en acción de una serie de recursos y experticias específicas, orientadas a transformar los contenidos que desarrolla un docente, en un material didáctico de calidad. Por su parte, los procesos de Comunicación y Socialización suponen establecer estrategias y garantizar los medios y canales para que todas las comunicaciones institucionales se realicen en tiempo y forma (Novedades, Calendario académico, fechas clave, etc.). También incluyen las tareas necesarias para posibilitar, dinamizar y promover la adecuada socialización de los estudiantes en el entorno y la vida universitaria en Campus Virtual (disponibilidad de foros para el debate de diversos temas académicos, institucionales, disponibilidad de canales de expresión y comunicación para todos los miembros de la comunidad, así como el cumplimiento de las normas específicas de convivencia que posibiliten una adecuada interacción). Por último, la Gestión Tecnológica procura desarrollar, mantener, actualizar, ampliar y mejorar el  entorno tecnológico del Campus Virtual, garantizando su adecuado funcionamiento, en base a las decisiones, orientaciones y diseños pedagógicos que se le brindan.